*Caminaba de nuevo por su mente, vagaba por recuerdos que con sentido parecían sin sentido a los ojos de un irracional, es decir hombre común, luego sin previsto recogió su corazón de las aceras, pisoteado por las huellas de la ilusión. ¿Podría realmente hallar el amor en otra persona? ¿Qué es amor? Aunque las caricias eran necesitadas para su consciente físico de ver las cosas como premonición ensoñadora, sus sentidos solo concebían los abrazos de la soledad. Y capaz ser una sombra sobre las estepas citadinas como forajido nómada de la vida. Pues tragos amargos siempre le brinda aquella realidad co-creada, ¿es que había sido criado así, drama y comedia? O juegos del destino de aquel universo que rodea la energía infinita, o no tan infinita como para hacer de este juego, mortal, lucido, extravagante, artístico, sin sentido para los habitantes de los límites intelectuales del mundo, no había límites para aquella cebolla mental que por capas era capaz de conocer el universo sin salir de la habitación. Respiraba, murmullaba palabras a su alma, quizás mentiras para continuar con vida, Prana y luego resignación, luego Prana después contaminación, luego Prana quizás decepción, luego Prana tal vez desilusión, y luego de quebrada ésta última, suspira y deja de ser…
Regresa del inframundo de sus visiones, recoge las cenizas y juega con ellas, hasta que estornuda y los mundos se disuelven, el juego terminó cuando aquellas cenizas caen sobre las rosas y aturden los sentimientos entre las fragancias, lanza unas lagrimas y vierte sus experiencias en el pantano de la ciudad, ¿nacerá un loto de ella o solo son cuentos de ver reptiles follando entre ellos? Y sin contar muchas semillas, espera de ello un árbol que jamás observará, solo sus pequeños brazos verdes alcanzando el cielo y la luz, “que inteligentes son” –dice el ser al verlos brotar desde las cenizas y las visiones, arboles con frutos para el futuro que no se conocerá, por vivir del presente las maravillas del hoy, del sol, de la luna, las estrellas que sin moverse desde milenios en nuestro cielo siguen cambiando hacia la eternidad, moléculas, átomos, pequeñas partículas girando por el universo con habitantes en ellos, seres pensantes, seres sensitivos, seres soñadores…
Y despierta, los ojos soñolientos por el viaje mental de sentir la realidad como un sueño, despierta de las contradicciones del ser, vuelve en palabras el viento y el espacio, crea una disonante vibración al infinito, solo para ser expresivo y algo artístico, a saber que es esto? Y recrea un universo donde sus planetas giran al son de una luz de color verde, donde todas las plantas de los planetas habitados por criaturas nacen doradas, con algo de miembros extras, siempre disonantes para la originalidad de la evolución de esas partículas nacidas por las ondas verdosas del sol central, y se dice central por ser el referente que emanaba la energía hacia las otras pequeñas estrellas (emanaban energía azul) de las cuales tenían pequeñísimos planetas habitados por los Klums, una raza virus capaz de crear la tecnología necesaria para habitar cada planeta existentes en los sistemas de estrellas, lo único que le permitía continuar con su devastación era la existencia del mito ancestral del sexo entre géneros (los Klums son asexuales) que existe en otra galaxia de color blanca cuyas estrellas son de colores distintos, entre ellas giran pequeños planetas y pequeñísimos habitantes de una tierra en devastación por un virus sistemático de consumismo y esclavitud por tabúes implementados por el mito de la creación de Adán y Eva… y aun no conocían el amor…
… pero ¿que es? Decían los duendes traviesos en las esquinas del supra mundo mental, dimensiones distantes a la percepción del hombre común, y se dice común porque abundaban, eran incapaces de abrir sus corazones por miedo al cocodrilo del tiempo que persigue el pirata sistema siempre en colapso…ilusiones…y vuelven los hombres a despertar cuando ven su corazón latir al recordar que mas que diversión y deseos existía el amor…pero, ¿que es? Y los duendes se reían burlándose de las preguntas que hacían, ellos lo sabían, andaban todos juntos y sin pelear por orgullo eran solo niños jugando con los mundos que podían concebir en su imaginación. “Pudiesen escuchar las voces que emana el interior, y del infinito no se sabría mucho, pero se sentiría el todo” –y respiraba aquel ser a la dimensión de los inciertos, vagando por sus dimensiones surrealistas de extraer la verdad desde la medula hasta el cerebro para hacerse alas que lo lleven al espacio con la tierra anclada, quizás hasta donde éste un planeta racional y entrégala para que cuiden de por madre aquel lastimado planeta, luego, quizás ir a los desiertos del espacio ha visitar los planetas habitados por los Fliggs, una raza muy primitiva, pero inteligentes, tiene ya los carros que vuelan, los edificios reciclables, las plantaciones solares, tienen trenes electromagnéticos y solares, también aprendieron a utilizar los demás recursos existentes lo suficiente para crear las hermosas naves de las que nos vienen a visitar cada siglo y reírse de nuestro arcaico modo de ver las cosas de manera individualista y egoísta… ¿ellos no conocen el amor? -Y se reían mientras le enseñaban con actos altruista en sus encarnaciones terrenales, y tratándolos a todos como hermanos, estos lo trataban como algo lejano. Era concebido, por la percepción de los Fliggs, que aquellos habitantes aun les costaba apreciar la energía del cosmos como única por lo que todos éramos su expresión en todos los planos posibles; iguales, pero distintos, pero iguales. Sin ojos, los Fliggs aprendieron a ver con la intuición, teniendo un solo oído y una sola nariz alcanzaron construir puentes astro-dimensionales; con un solo brazo pudieron, entre todos, ayudarse y conocer todos los misterios del universo, y entre todos pudieron resolverlos, compartiendo entre ellos la información necesaria, y estrechándose las manos pudieron crear una comunión interplanetaria… hermosos sistemas de planetas de la imaginación de lo posible, porque imposible parece ser aquí en la dimensión de los indiferentes… y los duendes avivaban al ser de su letargo, y con aullidos lo buscaban entre las dimensiones para llevarlo al cuerpo, éste observaba todo perplejo, con uñas y garras, con nariz y hocico, ojos pequeños o grandes, de colores quizás para pasar prevenido, solo los duendes sabían quien era, pues propuso ir a las dimensiones a conocer el amor… ¿lo conoces? –le preguntaron los duendes, ¿que es? –le continuaban preguntando desesperados… y el ser vaciló y sin motivo alguno comenzó a carcajearse, una extraña alegría había despertado en su interior, sus risas parecían aullidos en la noche triste del espacio gris. Los duendes se vieron entre ellos y también se rieron, quizás suficiente para que todos entraran en una fraternidad gigante de duendes interdimensionales, a través de las pegajosas carcajadas del ser que fue al espacio de todas las dimensiones posibles a conocer que es el amor… quizás y jamás lo supo, pero los duendes sintieron que si y lo amaron…
*3 + 3 = se convirtió en estrella y partió al universo, era su ley la que emanaba allí, los números, por supuesto, la estrella continúo vagando por soles y planetas conociendo por luz la oscuridad del universo, era su ley, la estrella en sus ciclos, por supuesto, y números emanaban de su interior, en cada partícula luminiscente recreaba las ecuaciones infinitas de la locura matemática, para el universo: era solo una ley.







