Cortó la lengua y con sutileza la colocó en el pubis de su pareja, con cinta adhesiva pegó sus ojos a los senos, los demás miembros los arrojó al ropero y el colchón.
Su alma, lo único que le quedaba, suspiró existencia y luego de evaporarse en el sudor orgásmico de su pareja, se largó al vacío del universo.
Lobo lunar atrapado en fantasías indefinidas

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