Tal vez hoy me pinte de oscuridad, tal vez muera en mí, el sentido de vivir,
tal vez grite y mi sónica existencia toque el cielo y quiebre el espejo que por nube tiene.
Quizás me veré solido cruzando lo invisible,
tal vez volveré al origen cuando esta vida no tenga sabor, aroma, aliento.
Quizás tendré que buscar lejos en el horizonte del desierto, tendré caso alguno donde la muerte visite mis concejos con sonrisas, y me veré cortarme los nudos de mis venas para empozar mi vida en un escusado. Entonces, allí, comprenderé que la existencia tiende de un caño hacia la dimensión estelar.
Quizás en subastas quede mi lengua para los chis-mosos, mi aliento enfrascado, vendiendo vida por muerte.
Me veré arrancar mis ojos del cráneo absurdo y con las lágrimas, hacer licor, y con los ojos bombones amargos y viscosos.
Me veré sonreír de medio lado, mientras se derrite el otro lado del rostro asomando el natural instinto.
Tal vez y mi piel quede en las montañas, cubriendo sus llanuras con mi sombra y con los miembros trancar los ríos, empozar los lagos hasta hacer pantanos con ellos, vida en la muerte de nuevo, y asomo mi rostro fragmentado con cristales incrustados, reflejando al sol desde el alma hasta el cuerpo.
Haré niebla con los pulmones en el paraíso, y del infierno mis riñones beberán los fluidos etílicos del purgatorio de deseos, tal y como lo cuenta el inframundo iluso de mis depresiones existenciales; descuartizando ideas mientras átomos chisporrean luces incandescentes.
Lobo lunatico de las estepas virtuales
Vincenzo petrella b
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