Mientras el espíritu permanece receptivo dentro de la carne, las vibraciones emancipaban la exploración por la proyección astral.Cuando la maquina humana descansaba en aquella dimensión, el espíritu se retorcía, se encogía o se expandía, desaparecía detrás de la niebla del olvido disconforme, atravesaba los cementerios de espejos y con silencio mortal anunciaba la llegada de las campanas al son del tiempo nulo.
Lobo Lunar...de las estepas de espiritus
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