Toda alcantarilla de realidad se sobrecoge cuando las sombras del amanecer vislumbran al hombre a punto de perder la muerte.
Siendo infinito desde la visión estelar, el obstáculo de sus pensamientos no le permite reflejar la galaxia desde su mente, solo observa ego resonante, atravesado, obstaculizando la visión general. Sin comprender, el hombre se entrega al abandono de su consciencia insuficiente, dictándose leyes de desigualdad en su sistema básico social, las apariencias parecían tener dominio en su sangre y pensamiento, habría que derramarla sobre el asfalto para llamar la atención del seco e indiferente hombre moderno.

Al observar toda esta simulación de obra trágica que el hombre somete a sus días, el lobo sale un instante de las estepas de concreto y vierte sus ojos sobre la materia siempre en movimiento. Luego de haber ingerido con su vomito, todo el alucinógeno de las estrellas, aparece como lunático indagando el horizonte gris de la luna ya trasformada. Ambos, lobo y luna, llenos de emoción hacen de sus brillos un pasajero camino por la oscuridad circundante.
El árbol aun estaba arrojado al espacio, cerca de la gran espiral, vórtice energético procreador de luz y oscuridad.
Ying y Yang se habían reconciliado pero, aun los hombres distaban de hacerlo, no comprendían que también vivían en un círculo atrapado en el oscuro resplandor del universo, flotando, navegando y estrellando corduras y locuras entre cielo y tierra.
Aun así, el lobo, pacíficamente decidió atormentarse de inaguantables carcajadas perrunas, y mientras lo hacía recorría el áspero páramo del mundo e inframundo, entre ambos, un puente abandonado entre dos dimensiones, sin bases, suspendido entre la niebla gris del olvido y la ilusión fantástica de la realidad tridimensional.
KA ETZNAB
lobo lunar...vpb
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